Su afiliación a la Federación Deportiva del Guayas se realizó el 1º de junio de 1925; participaban 240 socios, que cotizaban 50 centavos por inscripción cada uno.
Su primer partido lo disputó el 15 de junio de 1925, ante el C.S. Ayacucho que lo derrotó por 1-0. Durante algunos años el club participó asiduamente en béisbol, box, atletismo y ciclismo. Obtuvo varios títulos; pero en fútbol logró su primer campeonato de primera división en 1960, último año del amateurismo. Hoy, el club también participa en natación, básquet, béisbol, bolos, box.
El primer equipo barcelonés estuvo compuesto por Rigoberto Aguirre en el arco; Carlos Sangster y Joaquín Franco en la zaga; Bolívar Guzmán, Manuel Murillo Moya y Rafael Viteri u Otón Márquez de la Plata en la media; Gonzalo Zevallos, José Moría, Joaquín Pacheco, Julio Criollo y Rafael Viteri, que generalmente alineaban como titulares. Este equipo inicialmente jugó en la Serie B de la Fedeguayas, en la dominada Primera Categoría. Descendió a la C en 1933, habiendo retornado a la B en 1935. Estuvo en la Serie A en 1926, cuando se aumentó el número de equipos en ésta, por lo que los mejoeres situados de la inmediata inferior subieron automáticamente.
Eran los tiempos en que junto a las canchas auxiliares del antiguo estadio Guayaquil, las hinchadas presionaban directamente a los protagonistas y se armaban verdaderas batallas campales en las que había que defender con los puños el resultado.
De esa época heroica en que había que saber jugar, pero también pelear, destaca nítidamente el centro half Manuel Murillo Moya, el famoso "Gallo Ronco", que era el líder de la muchachada que por entonces ya, desde 1926, vestía los colores oro y grana.
Durante la presidencia de don Manuel Díaz Granados, Victoriano Arteaga Marintinetti y Wilfrido Rumbea, es que, con la colaboración de un formidable jugador: Roberto Espíndola Coronel, también brillante directivo, se va progresando y finalmente logra llegar, recién en 1944, a la serie privilegiada de la Federación Deportiva del Guayas.
Es bajo la presidencia de don Federico Muñoz Medina cuando Barcelona el formidable equipo que le daría la idolatría absoluta hasta nuestros días.
Una serie de nombres que ya constaban en sus registros y otros llegados del Panamá, amalgaman un cuadro superior que, de la mano de un hombre llegado desde la provincia de El Oro, se mete en el alma de nuestro pueblo y hace que primero se grite su mágico apellido y después se vitoree a Barcelona: Sigifredo Chuchuca es el talismán, la mágica llave que abre el corazón de la masa con sus demostraciones de calidad y guapeza insuperables frente a los más linajudos equipos internacionales que visitaban nuestro puerto.
Las maravillosas epopeyas contra los cuadros barranquilleros en la primera salida internacional de los toreros, cuando regresan invictos de Colombia y durante la gira Chuchuca se levanta de la cama para ir a jugar al "Romelio Martínez", con casi 40 grados de fiebre; sus impactos en las redes de Aucas, Emelec, Alianza Lima y Magallanes, durante el Torneo del Pacifico; y, el ya mítico triunfo frente a Millonarios de Bogotá, entonces reconocido mundialmente como el mejor equipo del planeta, con una constelación de cracks sin paralelo, lo hacen lo que es: Idolo.